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                                            FRANCO BATTIATO

ENTREVISTA A FRANCO BATTIATO

"TENGO RECUERDOS DE ANTES DE NACER"

Por Monserrat Lluis

EL NORTE DE CASTILLA  PANORAMA      Suplemento del domingo · 5 de mayo de 2002

    El místico intérprete siciliano de pop sinfónico dice haber hallado la felicidad en         una religión islámica que cree en la reencarnación y consagra la meditación.                "Sin el sufismo, estaría muerto"

     Franco Battiato desentona en directo. No las cuerdas de su guitarra; ni las de su garganta, tan acostumbradas a vibrar como a hacer vibrar. Aún menos el inverosímil dueto de violines y baterías que le acompaña. Son sus castas camisas abrochadas hasta el cuello, sus alpargatas de franciscano y las austeras gafas de pasta que disimulan su mirada trascendida quienes ponen la nota disonante en los conciertos. Tanto es así, que el primer italiano que vendió un millón de discos * en su país parece más bien un intelectual, un filósofo, un genio, incluso, que, abstraído en sus divagaciones y experimentos, ha perdido el control de su mente, para despertar desorientado sobre el escenario de un auditorio tomado por una multitud.
     Místico de pensamiento, introvertido de palabra, monástico de obras y omisión, para Battiato, la música es el idioma de la meditación, una pista desde la que buscar la perfección existencial, y la clave secreta para abrir las puertas de la felicidad. Por eso, aunque el éxito no ha dejado de perseguirle desde hace treinta años, él ha tratado de darle esquinazo a volantazos: pasando del pop y baladas para todos los públicos, a sonidos igual de difíciles de descifrar como de vender.
     Todo un mestizaje de inquietudes y sensaciones siempre inexploradas, que comenzó a madurar casi a la vez que el propio siciliano. Fruto de un camionero y un ama de casa, tenía dos cuando les pidió un instrumento. Pero tuvo que esperar a la adolescencia y convencer a los abuelos para abrazar su primera guitarra. De esta misma época de solfeo autodidacta data su también prominente nariz, crecida más allá de la media por decir mentiras: le dieron una patada jugando al fútbol y, cuando se lo contó a sus padres, la fractura ya era irreversible.

       

  DE MOZO A EUROVISIÓN

     Tampoco sanaron sus enfermizos anhelos musicales. Por ellos marchó a Milán tan pronto juntó 18 años y grabó una serie de discos que se regalaban con una revista de pasatiempos. El joven Battiato ejerció de mozo de almacen, de repartidor, actuó en cabarés, animó verbenas... Hasta que, en 1967, se cruzó en su curriculum uno de esos cazatalentos a sueldo de la fortuna. Era el marido (Giorgio Gaber, n.del Virtual) de una vedette  (Ombretta Colli, n. del Virtual) y lo convertiría en una estrella de los festivales de la canción, desde San Remo a Eurovisión.
        El triunfo, sin embargo, le empachó enseguida. Convicto "proletario del espíritu" , enemigo declarado de las masas, creyó ahogarse entre las mareas de aplausos y hundirse en el vacío de una música peligrosamente superficial. "Me sentía una marioneta en ese mundo falso de la canción", recuerda. Perdido el rumbo, se situó al borde del suicidio y se precipitó en una profunda depresión de la que sólo pudo rescatarle el sufismo.                    

       El ideario racionalista y sereno de esta doctrina islámica le hizo aceptar que los sabios necesitan ganarse el pan -también los vegetarianos como él-, y que la música puede alimentar a la vez el estómago y las ánimas. Con esta filosofía y su nuevo álbum, Hierro Forjado, el que se reveló en España a mediados de los ochenta con Yo quiero verte danzar  ha regresado estos días de gira por la península. A sus 57 años. Haciendo ascos al jabugo y al rioja, pero atiborrándose de zumos de naranja y quesos. "No he probado otra cosa desde que llegué", asegura Battiato, franco hasta en el carné de identidad.

        - Usted, que detesta las masas, no debe sentirse cómodo delante de un aforo de miles de personas.

        - La masa es muy peligrosa cuando deviene una sola cosa y las ideas de cada uno no cuentan nada. Por eso el fútbol o las ideologías pueden resultar tan perniciosos.

        - ¿Necesita los aplausos, las avalanchas, o le incomodan por vulgares?

        - Me gusta cuando cantas con una atmósfera un poco espiritual y ves que el público sintoniza perfectamente. Esto me interesa más que el aplauso. El aplauso es un ritual.

       - Si no tuviera que ganarse la vida, ¿se encerraría a cantar para sí mismo en lugar de hacer giras?

        - Sin duda. Me agrada estar siempre conmigo, no porque me guste mi persona, sino porque el silencio es mi condición natural y mi forma de entender la vida. Silencio quiere decir comprender el sacro del vivir. Es muy interesante.

FORTUNA SIN HEREDEROS


       - ¿Por qué se hizo cantante entonces? Hasta sus padres se oponían.

        - Mi primera idea sí fue buscar dinero. Pero, después, las cosas cambian. Y las ganas de éxito se convierten en lo contrario.

        - ¿Qué caprichos tiene ahora?

        - No soy un tipo caprichoso. Sólo me interesa lo que necesito.

        - ¿No colecciona coches o chalés?

        - No. Para mí, las cosas materiales carecen de interés. Cuando un cantante tiene la fortuna de alcanzar el éxito, debe evitar convertirse en un sibarita. Es una desgracia.

        - Tampoco reside en una chabola...

        - No. En verano, vivo en una casa muy hermosa del siglo XVIII, en una zona rural de Catania (Sicilia). Pero lo importante no es el lujo de la decoración, sino el espacio; vivir y no encontrarte con nadie.

       - ¿Cuánto gasta al día?

        - Muy poco. Me interesa el dinero porque te permite hacer las cosas que deseas, pero nunca pienso en él con afán de tener más.

        - ¿A quién dejará su fortuna? No tiene hijos.

        - No, no tengo. Te digo lo que una cantante de la época nazi: "Gente como yo, Greta Garbo o Marleine Dietrich no pueden dejar copia".

        - ¿Quién será pues su heredero?

       - La hija de mi hermano.

       - Su sobrina debe de agradecer al sufismo la austeridad del tío, supongo.

       - El sufismo es una religión extrema, como el budismo. Los místicos sufís dejan todo por el seguimiento de Dios, por pensar todo el día y no hacer mal a nadie.

       - ¿Cómo llegó a esta religión?

       - De joven, estaba obsesionado por conocerme a mí mismo. Me hacía siempre las mismas preguntas: ¿de dónde vienes?, ¿a dónde vas? Compraba libros en busca de respuestas, y en uno descubrí el sufismo.

      - ¿Qué encontró en esta doctrina que no obtuviera del cristianismo?

       - En el sufismo, se practica la meditación. No es como la religión occidental, donde te limitas a repetir "Padre nuestro, que estás en el cielo...", sin pensarlo. Aquí, reflexionas.

       - ¿Qué ha pensado esta mañana?

       - La meditación tiene una opción maravillosa: no pensar. Libertad fantástica; sin pensamientos.

CABELLOS PINTADOS


        - ¿Cree que las depresiones ya habrían acabado con usted sin el consuelo de este credo coránico?

        - Sin duda. Estaría muerto, muerto. Yo no era feliz, porque me faltaba la verdadera realidad, vivir como yo quería y no como dicen los demás. Ahora, desde hace 32 años, me sostiene esta idea, meditar cuando me despierto y antes de dormir, escuchar las cosas sutiles, las que no se ven a simple vista.

       - ¿Para qué pregunta quisiera hallar respuesta?

        - Para muchas. Pero también me gusta saber que todavía quedan muchas cosas por descubrir.

        - ¿Se ve genio, poeta o filósofo?

        - Me considero un hombre. Y espero no equivocarme en mi percepción.

        - ¿Cuál es el primer recuerdo suyo que conserva?

        - Es una cosa peligrosa. Tengo conciencia prenatal, de antes de nacer.

        - ¿Cómo?

        - Creo en la reencarnación. Cuando una energía entra en el feto de una mujer, empieza la vida. Y yo recuerdo perfectamente mi entrada.

        - ¿Y lo que fue en anteriores vidas?

       - Creo que sí. Pero no indago, lo que me interesa es lo que soy hoy.

       - ¿Se mira al espejo o sólo al alma?

       - Sí me preocupa el aspecto, porque soy cantante y es importante ofrecer una imagen con cierta pureza.

       - Pero sus camisas y alpargatas son más moda en los monasterios que en las pasarelas de Milán.

       - Me visto como quiero. Si me apetece pintarme los cabellos, lo hago. Soy un hombre libre. Algunos años, no me compro nada de ropa. Y, a lo sumo, cuatro prendas.

EL PODER DE LA LUNA


       - Pues parece muy metódico.

       - Lo soy, pero antes era lo contrario.

       - ¿A qué hora se levanta?

       - Muy pronto. Siempre entre las seis y las siete. Medito una hora y, después, me dedico a mi profesión.

       - Un místico como usted, ¿pierde el tiempo en enamorarse de la carne?

       - Soy célibe y ya no me voy a enamorar más, espero. Aunque pienso que el amor es maravilloso.

       - ¿Por qué?

       - Porque altera la condición normal de un individuo. Cuando te enamoras, piensas que esa mujer es maravillosa, diferente, perfecta; pero, a los seis meses, cambia todo.

       - En el Corán, el libro sagrado que observa su religión, no se valora a la mujer con tanta sensibilidad...

       - El hombre y la mujer no son diferentes. Se ofende a la mujer de una manera vergonzosa, porque siempre aparece como depredador o como víctima. No es justo que sólo se piense en su culo y en sus pechos.

       - Para su doctrina, más que un símbolo romántico, la Luna es la culpable de mucha violencia y guerras.

       - Sí. La Luna es como el aspecto frío de la existencia, frente al Sol, que es el caliente. Impulsa al mal, de forma que si un hombre tiene tendencias asesinas, una noche de luna llena puede impulsarle a matar.

       - Pues el 11 de septiembre de 2001 fue cuarto menguante...

      - En este caso, fue la condición humana la culpable; no la Luna.

       - ¿De qué hombres?

       - La responsabilidad no la tiene sólo una parte. América mantiene una política muy ambigua con Oriente Medio por intereses de petróleo, venta de armas... Es una cosa típica del hombre, que es malo.

       - ¿Y quién es el culpable de la Intifada?

       - Sharon es un antisemita, porque su violencia daña al propio pueblo hebreo. Si los palestinos han roto la paz, debe perdonar; no matarlos. Las armas nunca son la solución.

        - Cantó en Irak durante la Guerra del Golfo en apoyo de Sadam Hussein. **  ¿Actuaría ahora para Arafat?

       - Sí, encantado.

        - ¿Y para Bin Laden?

        - No. Los talibanes son como la Inquisición.

        - ¿Qué predicciones lunares ve en este mundo tan lunático?

        - Cosas buenas. Soy muy optimista.

        - Dice el sufismo que el hombre atraviesa por distintas fases: faquir, yoga, monje, hasta llegar al hombre astuto. ¿En cuál se encuentra?

        - En la del ser abierto; yo soy abierto. Es un nuevo estadio.

        - ¿Ya ha sido faquir?

        - Faquir jamás, pero yoga, sí.

        - Hay quien se quedará con las ganas de preguntarle si está loco...

        - No me importa que la gente lo crea.


         * Error: el primer italiano que consiguió vender un millón de discos fue Nico Fidenco.
         **  Naturalmente Battiato en ese momento no apoyaba al dictador Hussein, sino que defendía los derechos de la población iraquí, débil frente a la lucha por el poder.

       

a cargo de Pilar Mulas Fernández