El cantautor
siciliano, que llega con un precioso álbum y es protagonista de una
exposición en Roma, nos cuenta: las letras escritas con un filósofo que cita a Plutarco,
sus pinturas como iconos. Y el deseo de debutar en el cine. Franco Battiat o acaba de leer lo que los periódicos han
escrito de su nuevo álbum Ferro battuto. Entre un intento y otro de hacer funcionar el
móvil nuevo,
comenta: «Ha sido un
plebiscito, todos han escrito sobre él muy bien: es lo que uno espera cada vez, y que no
sucede siempre, por desgracia. Es interesante descubrir que un álbum nuevo encuentra
acogida. Se trata
de música ligera: sin la reacción, la acción queda anulada».A proposito de reacción: pareció superior a las expectativas de
todos, creo que incluso a las tuyas, la obtenida por Fleurs, el álbum precedente que
contenía sólo canciones ajenas. ¿Es un impresión acertada?
«Ha sido un álbum muy importante para mí. No habría imaginado
nunca que pudiese tener tanto éxito, aún a pesar de que yo conocía sus potencialidades:
antes que un álbum ha sido un recital que he dado sobre todo en España y que desde hace
un tiempo me aconsejaban grabarlo. Ha vendido 350.000 copias sin publicidad radiofónica o
televisiva, con el viejo y siempre eficaz boca a boca. El tam tam es la verdadera
promoción».
Muchos parangonan "Ferro battuto" con "La voce del
padrone", el álbum que hace veinte años te abrió un público nuevo y vastísimo.
¿Qué nos puedes decir de esto?
«Digo que me da mucho placer. Hay, en los dos álbumes, la misma
diversión. Y cuando uno se divierte significa que se está bien.
Esto es seguro. Y es importantísimo, en esta comunicación simple e inmediata que es la
música ligera. Que, lo repito, sin el público no existe».
Sí, sin embargo, y siempre a propósito del público, en la época
de La voce del padrone había también ganas de provocar, de cantar y hacer cantar sobre
"jesuítas euclídeos" y de "minima immoralia". ¿O es una impresión
equivocada?
«No, es una impresión acertada. El hecho es que también en
"La voce del padrone" había un buen humor que atravesaba las canciones más
allá de mi propia voluntad. En este ámbito musical, más que la perfección
estilística, cuenta la resistencia a la repetición. Si las canciones no te provocan una
urticaria ni a la enésima escucha entonces es que están conseguidas».
¿Hay una receta para obtener este resultado?
«Quizás podríamos llamar a Jung al estrado: hay una zona
inconsciente que se comunica con quien escucha y que el artista, como una antena, debe
interceptar».
Se habla sin embargo a través de símbolos, como la doble portada de
Ferro battuto, en particular la exterior, que recuerda un cierto grafismo de realismo
socialista...
«Me la han propuesto y la he encontrado sorprendente. Hoy se
habla también a través de símbolos prepotentes. Y éste es prepotente».
Y después está la interior, pintada por ti, que representa una
ventana...
«Es el misterio de la clausura, y por tanto quizá representa
mejor el contenido del álbum. Tiene mayor consonancia con la música».
Continuando el análisis de la portada, aparece por primera vez
también un símbolo que une tus iniciales, F y B...
«Me lo ha mandado una chica que sigue mi trabajo, llamémosla
una admiradora. Me ha gustado enseguida, me ha parecido bien concebido, y le he pedido que
me permitiera utilizarlo. Tiene algo de japonés, parece un ideograma, y recuerda un poco
a los derviches giróvagos».
«Ciertamente. En estos días en Roma, en la Sociedad Dante
Alighieri, está abierta una muestra de mis cuadros. Después expondré en Reggio Emilia,
en un lugar para mí muy interesante, en la Sinagoga. La pintura se está convirtiendo en
algo muy importante.
Comencé para superar mi total incapacidad de dibujar, de crear imágenes: sigo siendo la
"patata" que era, pero la técnica ahora me ayuda a esconder los defectos
naturales. En realidad, sin embargo, lo bonito de la pintura es que transmites lo que
eres. La técnica es importante, pero en todos los campos de expresión sirve sólo si
tienes un mundo interior todo tuyo que describir, que contar».
¿Pintas siempre sobre fondo de oro?
«Siempre. Encuentro el oro muy elegante, es un elemento que
tiene una pureza verdaderamente envidiable».
Se dice también que tú estás pensando en expresarte a través del
video, o
directamente del cine...
«Cada vez que me aventuro con algún nuevo medio de expresión
tengo una fuerte desconfianza por superar. Me cuesta lanzarme, dejarme ir. No es miedo
(miedos no tengo), es seriedad: me disgustaría hacer algo discutible,diletante. Necesito
entender hasta qué punto domino el medio. Y además, no ha llegado todavía la historia
adecuada, a la altura de mi ideal. Pero estoy abierto hacia esta dirección: sí, me
gustaría trabajar sobre la imagen».
Y mientras tanto estás trabajando en un cortometraje sobre algunas
de las canciones de "Ferro battuto"...
«Es un pretexto para describir tres de las nuevas canciones,
para estar presente en televisión con imágenes decorosas. No para aprender una técnica,
la técnica no me interesa, no me ha interesado ni siquiera en la música: por ejemplo, no
he sido nunca un fanático de la electrónica en cuanto tal, ni siquiera cuando hacía
música experimental. La he usado, pero la he plegado a mis fines».
Volviendo a Ferro battuto, sorprende un poco la presencia del
filósofo Manlio
Sgalambro, que firma contigo todas las letras: parecía un emparejamiento un poco
particular, quizás incluso extraño, pero está convirtiéndose en la colaboración más
duradera de tu carrera...
«El secreto es que se trata de una colaboración muy discreta y
al mismo tiempo muy intensa. Trabajamos muy bien juntos y nos vemos poco. No escondo que
no podría escribir con una persona con la que tuviese contínuas discusiones. Entre
nosotros, en cambio, no ha habido nunca un altercado. Es por esto que seguimos adelante
desde hace varios años».
¿Cómo trabajáis? ¿Quién escribe primero?
«No hay un modo, hay al menos tres o cuatro. A veces, Manlio me
manda un texto y yo le pongo música de un tirón; a veces me interesa una parte del texto
y otra no, por lo que tomo sólo un segmento y lo integro con un texto mío; a veces le
hago escuchar una melodía y él escribe las palabras basándose
en la música. A veces la idea nace de él, como en el caso de Sarcofagia, una de las
canciones de Ferro battuto. "Oiga", me dijo, "dado que usted es
vegetariano, sobre este tema habría un texto de Plutarco que podría ser un óptimo
motivo". Y así nació la idea de la canción».
¿Manlio Sgalambro no es vegetariano?
«Absolutamente no».
Estos aportes entrecruzados explican por qué ha sido imposible saber
qué palabras han sido escritas por ti y cuáles por Sgalambro...
«Sí, incluso a mí me parece imposible saberlo a la primera
escucha. Y sin embargo está Pinaxa, nuestro técnico de sonido, que cada vez en el
estudio decía: "Éste texto es tuyo, éste de Sgalambro". Y no se equivocaba
nunca, nos conoce demasiado bien».
¿Es verdad que quieres guardar un cierto misterio sobre los
próximos conciertos?
«No, ¿por qué? La gira parte en junio de Florencia, habrá 30
músicos, entre ellos una orquesta de cuerda también. Tocaremos cinco o seis canciones de
"Ferro battuto" y todo el repertorio rock experimental de "Gommalaca",
iremos hacia atrás desde "La cura" a "Centro di gravità permanente".
Las luces serán fijas, que es lo que se adapta a la situación del concierto. Cantaré
sentado
y, cuando sienta la necesidad, me levantaré».
Piero Negri
|