Publicado El Mundo, Viernes 26 de Octubre
de 2001.
Battiato,
ayer El
músico italiano actúa hoy y mañana en Madrid.
FRANCISCO CHACÓN.
MADRID. -Azote irónico de los valores más interesados, altavoz con doble sentido, crooner
impecable... Franco Battiato reaparece para disipar las dudas de quienes se empeñan
en desterrar las notas más discordantes del panorama musical contemporáneo.
Hierro forjado, su nuevo disco, resume sus últimas
experiencias en una colección de piezas que lo muestran en pleno vigor 30 años después
de irrumpir con aquel bizarro Fisiognomica (sic !!! ).
Y lo demostrará hoy y mañana en el Teatro Albéniz de Madrid, donde desenfundará sus
armas dialécticas acompañado de su grupo habitual y del Nuovo Quartetto Italiano.
"No soy un catastrofista. Hoy las influencias van mezclándose, vivimos en un mundo en
el que todo está interrelacionado. En Italia, por ejemplo, hay muchas cosas copiadas de
lo angloamericano, pero a su vez lo angloamericano necesita contaminarse de la cultura
europea", señala el inclasificable músico siciliano, que ha colaborado con Jim Kerr
(líder del grupo Simple Minds), Natacha Atlas y la London String Orchestra en su flamante
nuevo álbum.
Su verbo no ha perdido un ápice del sarcasmo ni de la lucidez con los que alcanzó
incluso el éxito masivo en la época en que cantaba Centro de
gravedad permanente.
"Falta reflexión y espiritualidad tanto en la música como en la sociedad actual. Y
a mí siempre me ha interesado mucho la espiritualidad. Creo que Occidente se ha
desembarazado, desde hace tiempo, del sentido religioso de vivir", expresa casi sin
inmutarse.
Battiato lanza sus dardos, de forma escueta pero contundente, contra la alianza
Berlusconi-Bossi, cada vez más especialista en salidas de tono. "Italia tiene el
gobierno que se merece. Eso siempre ha sido así. Por supuesto que una parte de la
población no los ha votado, pero la mayor parte los aceptan".
El peculiar compositor e intérprete (que cuenta con dos óperas, Genesi
y Gilgamesh, en su legado) se retrotrae a la figura de
Pier Paolo Pasolini -de quien asegura admirar su actitud incisiva más que su pensamiento
en sí- para reivindicar: "Sigo siendo un músico contracorriente. No me da miedo no
ser simpático". Claro que, a su juicio, las ideas del director de películas como Teorema , Accattone o Saló ya no resultan tan incómodas como en su día.
Battiato no tiene, a estas alturas, ningún reparo en admitir: "Nunca me ha
preocupado conectar o no con los jóvenes. Cada artista debe seguir sus propios dictados,
y eso es lo que hago yo. Pero soy un hombre de hoy, no me interesa en absoluto caer en la
nostalgia sólo porque tenga 51 (sic ! ) años".