FRANCO BATTIATO.- Días:
Viernes 26 y sábado 27 de octubre. Lugar: Teatro Albéniz.
Horario: 20.30 horas. Precios:
2.000-4.500 pts.
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| Franco Battiato subirá al
escenario del Albéniz |
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Para el público español, la carrera
del italiano Franco Battiato (Jonia, Sicilia, 1945) es como el Guadiana, que aparece y
desaparece, alternando momentos de gran éxito con prolongados periodos de silencio, al
capricho de extraños intereses discográficos de su país de origen.
Pero él no deja de trabajar y, desde que en los 70 comenzara su carrera como uno de los
paladines de la experimentación, ha superado ya la veintena de álbumes, ha compuesto
múltiples piezas para otros intérpretes e, incluso, se ha atrevido a dar forma al
pentagrama de varias óperas. Esta semana actúa en el Albéniz para presentar los temas
de su último trabajo, Hierro Forjado.
pregunta. Hierro Forjado es el álbum número 21 de su carrera y es un disco con
letras en inglés, en francés, en alemán, en italiano y en español. ¿Es éste su disco
más maduro y con mayor espíritu europeo?
r. Es un disco que tiene un sonido definido. A veces se escribe una canción con una
melodía y una armonía y es autónoma de su interpretación con un piano o una guitarra,
que no son importantes. En este caso el sonido es más importante que la canción misma.
He querido dar más importancia a la sonoridad que a la canción entendida de una manera
tradicional.
p. El sonido del disco es muy moderno. ¿Cree que es posible ser un artista maduro y
vanguardista a la vez?
r. Me gustaría mucho, porque en Italia, aún hoy, todos están de acuerdo al decir
que yo soy el único que cree en la experimentación. El mejor piropo que se me puede
dedicar en este momento es decirme, cuando se escucha una canción mía, que no parece
mía. Creo que después de mucho tiempo el compositor debe tener el poder de cambiar sus
propios esquemas típicos.
p. ¿Se siente constantemente marchando contra corriente, como canta en la canción Vida
en diagonal?
r. Sí, porque tengo una visión del mundo distante de la homologación general.
Cuando en Italia me entrevistan, conocen mi devoción por el mundo árabe. En este
momento, en muchas declaraciones yo me distancio de Estados Unidos, pero también de los
talibanes. Intento estar en el medio y alejarme de los fanatismos.
p. Usted comenzó su carrera en los 70 como un músico experimental. ¿Los sonidos
que entonces se consideraban extraños están asimilados hoy?
r. Se ha producido una emancipación del sonido de los años pasados.
p. ¿Cuáles cree que son ahora mismo los caminos para la experimentación?
r. Hay una situación preocupante, porque hay poco público con la paciencia de
escuchar cosas nuevas. Es difícil encontrar a gente dispuesta a abrir los oídos sin
esperar los mismos resultados que ya tiene asimilados.
p. ¿En su caso, las letras son un material de experimentación?
r. Sí. Tienden a convertirse en un mantra y al mismo tiempo son como el sonido de
un instrumento más de la orquesta.
p. ¿Qué música escucha usted?
r. Cuando no trabajo y estoy en mi casa leyendo un libro, necesito escuchar música
clásica, porque en ella hay un tiempo pasado, un poso más lento, que me ayuda a la
concentración.
p. En el disco ha contado con varias colaboraciones: Natacha Atlas, Jim Kerr y
Mercedes Sosa. ¿Cómo surgieron?
r. Jim Kerr contactó conmigo por una canción mía en la que estaba interesado, Shock
In My Town. A cambio le pedí que colaborara en mi álbum. Con Natacha Atlas tenía la
idea de hacer una versión del Hey Joe de Jimmy Hendrix con una voz de naturaleza
no angloamericana, pensé en ella y aceptó con entusiasmo. Finalmente, Mercedes Sosa
cantó una canción mía para el mercado argentino y ahora ha coincidido que estaba en
Italia para un concierto y surgió la colaboración. |