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FRANCO BATTIATO

 

 

EL  MUNDO      Viernes, 5 de julio de 2002

 

MÁS “CUCURRUCUCÚS”

 

CATALUÑA

MÚSICA  EN EL GREC / Crítica / FRANCO BATTIATO

 

Ferran Riera 

Escenario: Poble Espanyol / Fecha: 3 de julio de 2002

 

 

BARCELONA.-Franco Battiato llevaba la friolera de 12 años sin actuar en Barcelona. Todo un récord para un artista que cuenta con una buena parroquia de aficionados por estas latitudes, como quedó demostrado en el Poble Espaynol, cuando unas 3000 personas se acercaron a verlo en su reaparición de la mano del Grec.

 

Aunque hace tiempo que Battiato dejó de sonar en todas partes y a todas horas, el bagaje acumulado por el artista italiano desde los 70 es suficiente para haberlo convertido en una especie de músico de culto para mayorías, capaz de pasar por encima de modas y, por lo tanto, de crear un estilo propio en el que cabe absolutamente de todo, desde lo más admirable a lo más despreciable.

 

Battiato actuó durante dos horas al frente de una lujosa pero desperdiciada formación de 16 personas; su sonido fue deficiente, y sus arreglos, conservadores tirando a cursis. La banda contaba con la presencia de un cuarteto de viento y otro de cuerda, un par de coristas y un invitado especial, el filósofo Manlio Sgalambro, que entretuvo al personal mientras el líder se tomaba un descanso.

 

Repertorio irregular

 

El cantautor desgranó un repertorio de lo más irregular, alternando la trascendencia gratuita de buena parte de sus composiciones con algunos hallazgos del todo interesantes, e intercalando algunas innecesarias interpretaciones en castellano, todo ello salpimentado con unas cuantas versiones recogidas en su discografía reciente, que tomadas en conjunto, se nos antojan de lo más incongruente; a destacar: algún tema italiano de los 60; Tuby Tuesday, de los Rolling Stones; Cheek to Cheek, un estándar entre los estándares; y Me gustas tú, del compañero Manu Chao. Estas dos últimas, por

cierto, las interpretó con más pena que gloria el mencionado Sgalambro.

 

En la recta final de la actuación, Battiato puso en pie a un público que hasta entonces se había mantenido bastante frío. Llegaba la tanda de los viejos éxitos bailables. La verdad es que parecía que había empezado otro concierto, y no era para menos. Perspectiva Nevski y Centro di gravetà (sic) permanente brillaron con luz propia. Pero por encima de todas, la que levantó los ánimos de verdad fue la espeluznante, contundente y rabiosamente vigente versión -¡grabada en 1981!- del Cucurrucucú. Por cierto, es la segunda vez que esta popularísima canción hispanoamericana suena en el Grec'2002, la semana pasada ya la cantó Caetano Veloso, en el Auditori, y también triunfó con ella.