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| HIERRO FORJADO gira
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| FRANCO BATTIATO |
| 26 y de 27
Octubre Teatro Albèniz Madrid |
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| COMENTARIOS
DE PILI |
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Amanecía el viernes 26 de Octubre.
Era el día del primer concierto de Franco Battiato en Madrid. Y era difícil de creer:
¿de verdad que
Battiato había llegado la tarde anterior a España? ¿De verdad que venía a cantar para
nosotros? Lo que habíamos esperado tanto tiempo
estaba a punto de hacerse realidad. Las 8:00 AM y pongo la radio: comienza el programa
"Discópolis" de Radio 3, Radio Nacional de España, que lleva José Miguel
López. Por algo lo tengo yo en un pedestal: comienza con "Running
against the grain". "Discópolis" es un programa que dura dos horas
de lunes a viernes, y hoy anuncia una hora
dedicada a Battiato. Pero no se queda ahí, el programa sigue y sigue y no puede dejar de
poner a Battiato. Al final resulta un monográfico con
un poquito de toda su música y, sobre todo, con una declaración del cariño que le tiene
el público español. Sin duda, una inmejorable manera
de empezar el día. Más tarde tomo un autobús rumbo a Madrid: he quedado con
Zaynab/Mabel para tener nuestro primer encuentro abBattiato. Ambas tenemos entradas para
el día siguiente y es
increíble porque sólo nos separa una butaca sin habernos puesto de acuerdo. Bueno, nos
encontramos por fin. Mabel, que es única, me
anuncia que ha trabado amistad con alguien de la producción de los conciertos de modo que
esperamos tener acceso al teatro antes de que
empiece. "El hombre de rayas" es nuestra esperanza. Allá nos vamos. Por el
camino Mabel me muestra las fotos de su reciente estancia de un
mes en Sicilia. Y saca del bolsillo un amuleto especial: un trozo de "pietra
lavica" del Etna. "Tócala, a ver si nos da suerte". Gracias a la
intrépida Mabel nos vamos metiendo cada vez un poco más dentro del teatro hasta que nos
encontramos ya en el hall. Pero "nuestro hombre"
nos dice que esperemos, que hay un problema de sonido y las pruebas se están prolongando
más de lo esperado. A través de los cristales entrevemos a Battiato y a todo el equipo.
En un momento vemos salir de la sala a la gente que estaba dentro: Battiato ha hecho salir
a todo el mundo para solucionar el problema de sonido. Nosotras
estamos sentadas a un lado del hall y vemos que dos mujeres se quedan a la puerta
esperando. Como hablan en Italiano allá va Mabel, que no
desaprovecha una ocasión para practicar idiomas.
Un poco después me acerco yo también. Han venido desde Italia para ver los conciertos de
Battiato, son una amiga de Franco (Carola) y una amiga de ésta. Mabel les enseña las
fotos de Sicilia, les explica algunas manifestaciones populares que ha fotografiado, les
facilita multitud de detalles sobre la historia de la isla y, sobre todo, las asombra con
su erudición filológica presentándoles mil y un ejemplos de expresiones
en Italiano, Español, Portugués y Árabe desgranando las imbricaciones de todas estas
lenguas. A la vez que les indica lugares interesantes para visitar en Madrid destacando
siempre que puede aquellos puntos de conexión entre España e Italia: "Porque el
Palacio Real de
Madrid fue hecho por un Mesinés". Nuestras interlocutoras italianas no salen de su
asombro. En el constante ir y venir de personas se acerca
otra mujer, Carola parece reconocerla, se saludan: es Saba, la bailarina argelina que sale
en el espectáculo de Battiato. ¿Argelina...? Allá
va Mabel para saludarla... ¡en Árabe! Carola levanta la cabeza hacia el techo y sopla.
Estamos todas estupefactas ante la exhibición de Mabel. Y
ella no lo hace por presumir, es que es así. Es nuestra Zaynab. Van pasando los minutos y
seguimos departiendo amistósamente. Se acerca la hora del concierto y Angelo no nos
llama. Empieza a entrar la gente al teatro. Mabel conmigo siguiendo sus pasos se acerca
hasta la puerta del
pasillo de los camerinos, que está contígua a la de los servicios. Veo acercarse un
rostro que me resulta familiar: "¿Eres Aragonía...?" "¡¡¡¿Cómo me
habéis conocido?!!!" "Por la foto del Virtual.
Estamos esperando para ver a Angelo Privitera." "Pero si Privitera está en el
escenario". De modo que entramos en la sala para que nos vea. Nos
saluda y da la vuelta para salir al hall a estar con nosotros. Así permanecemos durante
unos minutos, en los cuales Angelo nos manifiesta que están muy cansados porque han
tenido que trabajar
mucho en la preparación técnica del concierto al ser una producción que nacía de
España. Nos anuncia que harán una gira más larga en primavera
y confía en que llevando la producción desde Italia todo irá más rodado."Ma
meritava lo sforzo", indica acertadamente Aragonía. El jueves por la tarde han
estado visitando un poco Madrid.
"E' una bella città". Están impresionados por el Museo del Prado. "Molto
bello... con tutta la pittura italiana che ha..."
Angelo se despide. Yo me tengo que ir, regreso a mi ciudad. Volveré al
día siguiente con la ilusión de hacer realidad un sueño: presenciar un concierto de
Battiato después de catorce años.
Sábado 27 de Octubre. Día del segundo concierto de
Franco Battiato en Madrid. Tomo de nuevo un autobús hacia la capital. Hoy es el día
de la quedada abBattiata. Pero antes sería bonito poder ver a Battiato a la entrada del
teatro. Velvet me ha dicho que estuviera allí a las cinco
de la tarde... ¡Uy..! Llego tarde. No sé yo si podré... Tras el paso de rigor por el
Metro madrileño aparezco en La Puerta del Sol. Tomo
contacto de nuevo con la ciudad y me dirijo al Teatro Albéniz. Son las seis de la tarde.
Abro una puerta, entro y pregunto: "¿Ha venido Franco
Battiato?". Una voz me responde cortante: "No."
¡Ah! Todavía hay esperanza. Salgo del teatro y nada más pisar la calle la persona que
me acompaña me da un codazo. "¡Que está ahí, que
está ahí, que está ahí!". Levanto la vista y veo un coche negro (luego me dirán
que era un Mercedes, pero yo no estaba en esos momentos para
esos detalles). Una figura con larga levita negra y cuello blanco de camisa (tenía razón
quien lo había descrito como un seminarista) empieza a ser rodeada por algunas personas.
Yo busco nerviosamente mi libreto de Ninfas, un disco de Hierro forjado y la tablilla
donde he prendido la hoja con la página web impresa, y me acerco a Battiato. Un hombre de
la producción me sale al paso y me dice: "Eso lo hacéis al final. Ahora tiene que
ir enseguida a hacer las pruebas de sonido". "¡Pero si es un momentín!" ,
respondo implorante. Cuando las otras personas (a las que luego conoceré) han terminado
abordo a Battiato
siguiendo la táctica aconsejada por Velvet: "Ciao, Franco! Sono quella che ha una
pagina spagnola nel Battiato Virtual Fan". Se la muestro. Parece sorprendido.
"Sono amica di Velvet", prosigo. Y le enseño el libreto de Ninfas. Él lo
reconoce y asiente con la cabeza, como diciendo que ya lo tiene. Le acerco un rotulador y
comprende. "Ah, per te...¿Cómo te llamas?". "Pili". "Come si
scrive?". "P-I-L-I". Después le paso un disco de Hierro forjado. Mientras
vuelve a firmar le digo:
- "Franco, ti mando saluti di un ragazzo di Riposto...(parece hacer un gesto de
complacencia)...che si chiama Maurizio Siliato".
- "Ah! E' il mio cugino"
- (Glup!!!) "Ah!"
Termina y me devuelve el disco. "Grazie Franco!". Y me alejo de su lado sin casi
percibir las miradas asesinas del "Man in black" de producción. Creo que sigue
atendiendo a alguna persona más mientras yo regreso con mi acompañante. Cuando ya está
libre se dirige a las puertas del teatro y me dedica una mirada cortés.
Yo casi no me atrevo a mirarle, me da mucho apuro haber podido molestarle. (De hecho, si
no fuera por el carácter de representación de toda la afición española que tenía mi
felicitación en el
libreto, creo que nunca le habría pedido un autógrafo, un saludo a lo sumo). Nos
alejamos caminando. Bueno, yo en ralidad íba levitando
unos centímetros por encima del suelo. Faltaban como tres cuartos de hora para la quedada
abBattiata y dímos un paseo para hacer tiempo.
Madrid me parecía el más maravilloso de los lugares. Pasamos al lado del restaurante
donde nos había dicho Angelo Privitera que habían ido a
comer el día anterior: "La Vaquita Argentina". "Pero si yo conozco un
restaurante vegetariano que está muy cerca" , indicó Mabel conocedora de las
preferencias dietéticas de Battiato. "¡Pero sólo Franco es vegetariano!",
replicó Angelo. Y pasamos también al lado del Teatro Real. "Pues Battiato tendría
que venir aquí alguna vez..."
Pero dudo que Emilio Sagi sea de la misma opinión... Y después por la Plaza de Oriente
con el Palacio Real al fondo, lo cual me recuerda al
Mesinés Filippo Juvara y al Palermitano Sabatini. Llega la hora acordada y vuelvo a La
Puerta del Sol. Pasan los minutos y no veo a nadie de los
que estoy buscando. Hasta que un chico se acerca a mí, "¿Tú eres la que estaba en
el teatro, verdad?" Era Jesús ("Nómada"). Me lleva con el
resto del grupo que estaban al otro lado del oso y el madroño y ya nos presentamos todos.
Allí estaban Christian, Sarbok y su padre, Joan y
Montse, Fran, Germán, otro chaval (que me perdone pero no me acuerdo de su nombre) y no
podía faltar Mabel. Yo les enseño los "tesoros" que
porto conmigo y les cuento mi experiencia con Battiato. Hablamos animadamente como muy
pocas veces lo podemos hacer cada uno de nosotros. Como dice Jesús "Por lo menos
saber que no estoy
solo". Después conoceremos a Roberto y a su hermano Sergio y su novia. Y a otra
chica que vivió el concierto en la butaca contígua a la
mía. Al llegar a nuestras localidades allí estaban Carola y su amiga. Mientras me da el
programa el acomodador me advierte severísimo: "¡Guarde esa cámara inmediatamente!
¡No se le ocurra hacer ni
una foto dentro del teatro!". "¡No, no, no, no!", respondo mansamente.
Como el día anterior el teatro está completo. Nos reímos leyendo el programa: han
confundido todos los músicos y su instrumento.
Angelo Privitera parece que está como batería. Luego me daré cuenta de que ha sido un
fallo de maquetación del texto, si se lee atendiendo a las
comas y no a los renglones, entonces se comprende. Se apagan ya las luces. El concierto
comienza. Salen a escena los músicos. Grandes
aplausos. Hay muchas ganas. Sale Battiato y el teatro se viene abajo.
¡¡¡UAAAAAAAAAAAÁ!!! Ya está todos: Michele Fedrigotti al piano, Angelo
Privitera a los teclados y los ordenadores, Lele Melotti a la batería, Chicco Gussoni a
la guitarra, Paolo Costa al bajo, Mary Montesano y
Vera Quarleri haciendo coros y el Nuovo Quarteto Italiano poniendo sus cuerdas al fondo.
Battiato saluda y se sienta en su alfombra mágica.La gente no deja de aplaudirle.
¡Teníamos tantas ganas de recibirlo...! Sólo consigue que nos callemos cuando empieza a
cantar. Y comienza con una versión de un tema de Nicola di Bari "Se ti parlassero di me", un avance del próximo disco Fleurs
2. Insólita y bonita. Sigue con Scherzo in minore. La tercera canción es Strani giorni. Parece que empieza fuerte el concierto... La cuarta
canción es la preciosa "Il cammino interminabile",
ahora la bailarina Saba hace su primera aparición en escena mientras Franco permanece
cantando un poco retirado al fondo a la izquierda. Quinta canción Shock
in my town. Sexta canción Il mantello e la spiga.
"Lascia tutto e seguiti!". Battiato demuestra energía y desparpajo sobre el
escenario. Dice ahora "Un po' di pausa per un vecchietto", mientras vuelve a
tomar asiento. Y la gente ríe
pero a la vez le negamos que sea tan viejo. Ataca la séptima canción: La canzone del amore perduto, cuya versión original es de
Fabrizio de Andrè. El octavo tema es otra versión, esta vez su delicadísima Ruby Tuesday. Y llegamos al noveno tema La
cura/El cuidado, que es acogido con fervor por el público y en el que alterna el
Italiano con el Español. Termina Battiato la primera parte de su espectáculo encadenando
cuatro grandes canciones que encienden el Albéniz: Bandiera
bianca-Segnali di vita-Sentimiento nuevo-y la maravillosa Gli
uccelli. Tras esto Franco presenta a Manlio Sgalambro. Nos dice que es un filósofo
muy importante en Italia y autor de textos y que su disco que se llama "Fun
Club" sale hoy en Italia. (No especifica que vaya a salir en España pero ya
veremos). Battiato se retira y hace su aparición
el filósofo con un look de rock star: chaqueta de cuero negro. Nos interpreta La mer, seguida de la encantadora Sogni d'or.
Después, y siempre de pie con los papeles delante para leer el texto de modo que apenas
consigo verle la cara pues siempre los tiene a la altura del rostro, canta La vie en rose. Una voz cercana a mí exclama: "Y..¿por qué
canta...?" Yo me río. Bien, hay opiniones encontradas al respecto... Su cuarto tema
consigue encandilar al público (debo reconocerlo) pues es el Me
gustas tú de Manu Chao. Aquí recuerdo cómo Mabel me contaba que
ella le explicaba a Angelo la letra de esta canción, pues donde dice "Me gusta
Malasaña" que es un barrio de Madrid, los italianos suelen
cantar "Me gusta la lasaña" lo cual tiene un sentido completamente distinto...
"¡Divirtámonos amigos!", termina el tema, y parece que,
efectivamente, el público se ha divertido, por lo que aplaude agradecido. Se retira
Manlio con grandes aplausos y regresa Battiato, salida que
procuro yo destacar pues es a él a quien he venido a ver. "¿Listos?", nos
pregunta. A lo que yo contesto en voz alta: "¡Hace catorce años!".
No sé si me oiría mucha gente... Comienza de nuevo a cantar Battiato y ¡qué pedazo de
canción!
Nada más y nada menos que Summer on a solitary beach. Al
final se sienta al piano junto a Fedrigotti y tocan a cuatro manos. El siguiente
tema es Bist du bei mir, durante el cual la bailarina Saba
sale por segunda vez. "Sull'orlo di un precipizio mi inviti adesso a giocare". Y
repite el gesto, que ya había hecho en sus conciertos italianos, de ponerse al borde del
escenario y sacar un pie fuera o de inclinarse peligrosamente en el vacío. Pero no hay
por qué preocuparse, Battiato está en forma, mantiene el equilibrio. Su canción número
16 es E ti vengo a cercare, muy saludada también por el
público. La número 17 es La stagione dell'amore en la que
mete alguna palabra en Español. "... non
ritornerà... ¡MÁS!". Para la número 18 vuelve a sentarse. "Ahora viene una
canción nueva y necesita el texto. ¡Oh! ¿Dónde estás? ¡Ah! Ésta."
Es Lejanías azules, una de las pocas que cantó en Español.
Después Vida en diagonal, también en Español. Al final de
la misma se levanta de
nuevo. Después L'era del cinghiale bianco. Tras
lo cual comienza su canción número 21 y... ¡oh!, ¡oh!, ¡oh! es Voglio
vederti danzare. El público está disfrutando a rabiar y acompaña rítmicamente
dando palmas. Sigue para terminar (en teoría) con
Prospettiva Nevski, también muy amada por el público.
Battiato saluda y se retira con todo el grupo. Pero no vamos a consentir que eso se quede
ahí. Battiato se hace de rogar pero conseguimos que regresen los músicos al escenario.
Al poco regresa él y todos gritamos alborozados. Cada cual pide su canción favotita.
"¡Los trenes de Tozeur!", le gritan. Yo grito "Nómadas". Bueno, no
nos hace caso y comienza a cantar Sarcofagia. Durante todo el concierto Franco ha estado
manejando el micrófono llevándolo de acá para allá. Pero en esta canción el pie del
micro le hace un extraño y se queda vuelto del revés.
Mientras intenta salvar la canción lucha denodadamente con el soporte provocando la
hilaridad del público, hasta que por fin lo recompone. Ahora sigue ya con tranquilidad
con ese "capolavoro" que es L'animale. En ésta
hace ese gesto de señalarse con el dedo por encima de
la cabeza cuando canta "Dentro me segni di fuoco...". Y pensar que sólo estaba
incluída en el concierto como propina... Sigue con I treni di
Tozeur. Me pregunto si Battiato recordará que el jurado español del Festival de
Eurovisión de 1984 le otorgó la máxima puntuación: los 12 puntos. Lo que no sabrá es
que el locutor que retransmitía el festival hizo un exhorto: "Si merece la pena
organizar este tipo de festivales es para poder escuchar canciones de esta
categoría". ¡Ay! Y sólo estaba preparada como la última de las propinas. Porque
se retiraba ya
"definitivamente". Pero no, no, no, no. No podía irse todavía. Gritamos,
chillamos, silbamos, le llamamos, pedimos ¡otra, otra, otra! con
insistencia, nos rompemos las manos y conseguimos que vuelva. Hace un esbozo de Nómadas en Español, pero no la tiene preparada y da paso a Manlio
que canta Donna mientras él descansa un poquito.
Después vuelve y nos canta Centro di gravità permanente. Y
con la misma gestualidad que puede verse en los vídeos antíguos. El final, esta vez de
verdad, es Cuccurrucucú ampliamente celebrada
por el público que canta con ganas. Llega el final: "...like a rolling
STONE! stone...stone..." Se acabó, no nos da más.
El público se pone en pie para aclamarle. Podríamos permanecer aún varias horas
escuchándole. Pero no puede ser. Veintiocho canciones de Battiato más cinco de Sgalambro
y nos sabe a poco. ¿Pedimos demasiado? Es que, como decía Mabel, "tengo mono de
Battiato", ¡y ella lo había visto en Agosto de este año! Algunos no es que
tuviésemos "mono", es que teníamos todo un "gorila" de Battiato. Y
quien vio ambos
conciertos de Madrid declara que el del sábado 27 fue el mejor. Porque en el del viernes
había más nervios y hubo algunos fallos técnicos. Por
ejemplo, no sonó la voz de Jim Kerr en el tema Vida en diagonal,
cosa que se solventó el sábado.
Terminado el concierto nos reunimos todos los de la quedada y comentamos entusiasmados lo
que acabamos de presenciar. Acordamos acudir a los camerinos para saludarle. Allá vamos
todos. A la puerta nos encontramos con el ya conocido "Man in black" de
producción. Nos impide el paso en grupo. Sólo de uno en uno. Van saliendo poco a
poco los músicos por esa deseada puerta. Les decimos "Ciao, grazie!". Nos miran
sin mucho interés. Carola y su amiga están por allí. Se
despiden de nosotras cariñosamente. Sabemos que se van de Madrid al día siguiente pero
antes, como les hemos dicho que el Parque de El Retiro
está bien piensan visitarlo "all'alba". Un buen colofón para ese fin de semana
en Madrid. Nosotros permanecemos allí reclamando la atención
de Franco. "Díle que queremos verle. Que estamos aquí los que más le queremos, los
que chateamos todo el rato y escribimos en internet". "Ya, ya", responde el
"Man in black". "Pero es que no se lo estás diciendo..." "Vamos
a ver. Battiato os recibirá de uno en uno pero sólo firma tres
más". "¿Vosotros tenéis sueño? Porque nosotros no nos vamos de aquí... Y
tiene que salir por esta puerta ¿no?..." , responde una voz haciéndose eco del
sentir general. Pasado un tiempo de espera la puerta blanca se abre y ¡es él! Es Franco
Battiato que sale y se encuentra con nosotros.
Mabel, que está la primera, lo besa y alguien más también. Battiato nos atiende
pacientemente. Tiene el cuello bien abrigado. Lo vemos sudar. Un torbellino de manos
buscan la suya para estrechársela. Le llueven las peticiones de autógrafos. Él no se
resiste, paga resignadamente
el precio de la fama. Mientras Sarbok me da su cámara para que le haga fotos él consigue
pasarle a Battiato mi tablilla donde he puesto unas hojas con una foto suya impresa tomada
del sitio oficial. "¿De quién es esto..?" "Es mío. Para José, en Buenos
Aires", respondo yo, que era en
realidad el autógrafo que más ilusión me hacía conseguir. (¡¡¡BIEEEEEEEEEN!!!).
Alguien le pregunta si es amigo de Mercedes Sosa. "Sí, ella ha cantado en Argentina
una canción mía que se
llama Pobre Patria y después ella ha cantado conmigo otra
canción en Hierro forjado que se llama Lejanías
azules". "Franco, dos conciertos
sólo, para toda España es muy poco", le dicen. "Pero en abril volveremos para
hacer una gira más larga". Va disminuyendo poco a poco la presión
sobre el pobre Franco. Sarbok consigue que le firme en el pecho su camiseta de Hierro forjado mientras su padre capta la escena con el vídeo.
Battiato se dirige por fin a las escaleras. Le dejamos andar pero todas las miradas siguen
fijas en él. Christian se le acerca y le pide que la
próxima vez no deje de cantar No time, no space. (En la
Pueta del Sol nos había dicho que hay un grupo español que ha hecho una versión que la
canta en todos sus conciertos y que la vende por internet). Sale Sgalambro, Mabel se para
con él un poco. La escucha cortésmente. Se va. Bajo las escaleras creyendo que todo se
ha acabado ya. A la puerta del teatro está el Mercedes negro. Al lado estamos nosotros,
el grupo de irreductibles. Battiato está sentado detrás a la izquierda (en
el sentido de la marcha), Sgalambro delante a la derecha. Battiato firma los últimos
autógrafos, nos mira entre cansado y divertido. Le dedicamos un último aplauso coral al
"maestro" mientras él
nos saluda y el coche emprende la marcha. Al cabo de un rato me doy cuenta de que falta
gente, ¿dónde se han ido? Y subimos otra vez al teatro. Han ido a saludar a Angelo
Privitera. "Bene ragazzi. Io me ne vado". Y bajamos todos. Allí está Joan con
su super cámara digital, (que no necesita revelado porque va con disquete). Mabel señala
que es un gran momento porque los admiradores españoles hemos recuperado a
Battiato. Hablamos de esto y de aquello y uno se acerca y le dice a Mabel: "Bueno, yo
quiero un autógrafo tuyo". A lo que Mabel accede entre complacida y avergonzada,
plasmando una firma de
derecha a izquierda: está escribiendo en caracteres árabes. Conservando dentro de
nosotros las emociones vividas nos vamos despidiendo paulatínamente, eso sí, no sin
antes conjurarnos para próximos encuentros en los conciertos prometidos de la siguiente
primavera. Los esperaremos como auténtica "agua de Mayo".
"Keep your feelings in memory. I love you specially tonight".
Pili, para el Battiato Virtual Fan
Hispano.
Programa
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