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Autor: Franco
Battiato |
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| Título: «Fleurs
3» |
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| Compañia
discográfica: Sony |
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| Género: Canción
melódica |
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Vuelve el gran Franco Battiato con un disco de
versiones bajo el brazo. Clausura así una trilogía iniciada en el 2000 con «Fleurs»
y rematada sin pasos intermedios con su continuación «Fleurs 3». Su dilección
por las versiones no indica que el hombre a una nariz pegado se haya topado de bruces con
ese monstruo tan temible para cualquier artista con miedo al vértigo bautizado con el
aséptico nombre de crisis creativa. No. La argumentación del nómada para explicar su
amor por cantar canciones ajenas es que con la llegada de su otoño vital «disfruto más
cantando que componiendo». Afortunadamente un tipo como él tiene la amabilidad de mandar
a la horca la comercialidad rebuscada y en cada entrega se destapa con un disco
descolocante. Su bien ganada aura de maestro consagrado pero nada acomodaticio le permite
parir discos plagados de sonidos agrestes y rockeros en los que las guitarras rasposas
gobiernan las canciones («Gommalacca»), o sacarse de la chistera piezas de escucha
difícil que pueden provocar deserción en oídos acostumbrados a lo sencillo («Hierro
Forjado»), o diferentes operas, o álbumes experimentales festejando la vanguardia y los
sonidos arábigo mediterráneos matrimoniados con el hermetismo minimalista («Campi
Magnetict»), o desprejuiciadamente homenajear a los grandes cantantes melódicos
italianos y franceses de los 60 y 70 («Fleurs» y «Fleurs 3»). Su eclecticismo es de
dimensiones inasibles, su capacidad camaleónica roza el milagro, su eficaz manera de
manejarse en territorios aparentemente antagónicos te deja boquiabierto. ¿Cuál es la
fórmula química secreta de Battiato para convertir en magia todo lo que toca? Desconozco
la enrevesada respuesta, pero este hombre ha logrado un sonido al que sólo se puede
aludir citando su apellido. En «Fleurs 3» vuelve a dar un paso adelante. El disco
celebra con ánimo lúdico a los grandes de la canción con vitola romántica (Adamo,Gino
Paoli, Geld-Udel, Lauzi) y Battiato se regodea en su faceta de intérprete. Nace así un
álbum ocupado por canciones hermosas, impregnadas de belleza espontánea, de marcado
corte nobiliario, elegantemente arregladas, de sentimiento destilado, con capacidad para
invitarte a la introspección. Aunque hay mucha magia apretujada en cada surco, destacan
«Impressioni», «Perduto Amore» e «Isieme a te non ci sto più». La pepita de oro
está acurrucada en el corte décimo. «Sigillata con un bacio» convierte el alma en
plastilina. Maravillosa. Battiato ha logrado apaciguar a sus incondicionales con un disco
muy bonito y recomendable, pero que debería ser tan sólo la antesala de nuevo y esperado
cancionero firmado por él.
Autor
crítica: Josemi Valle |