Hay discos que son para escuchar en un tugurio mientras encharcas el cerebro de copas con
el ánimo de que el alcohol te arroje a ser contundente o a bautizar tus palabras de
vehemencia y sinceridad. Otros
discos embotellan propiedades terapéuticas que permiten dilatar el alma y sólo admiten
una escucha en soledad, canciones que son cicuta y bálsamo a la vez para esas ocasiones
en las que uno tiene que rendir cuentas al corazón.
A mí con Battiato me pasa en ambos casos. Me ha
hecho empapar de lágrimas la almohada en algunos temibles amaneceres sin alma, pero
también me ha permitido vadear alguno de esos días repletos de espesa oscuridad.
El hombre que aseguraba que «somos provincianos de la Osa Menor», que le pedía a
un hipotético Gran Guía que bendijera a los peluqueros e hiciera desaparecer de la faz
de la tierra a los profesores «porque es mejor moldear el cabello que no las cabezas»,
el tipo que anhelaba «encontrar una ocasión idónea para comprarse unas alas y abandonar
este planeta», acaba de publicar un nuevo disco llamado «Ferro Battuto».
¿Y qué decir de este nuevo plástico? Battiato sigue secuestrado por sonidos
experimentales, emancipado por completo de la tiranía de los mercaderes de superventas.
En sus canciones lo mezcla todo, amista programaciones con música de raigambre clásica,
sonidos suaves con repentinos fragmentos rebozados en guitarras agrestes, siempre distinto
pero siempre manteniendo fidelidad a su reconocible impronta, respetando la vitola
de hombre enamorado de la vanguardia.
Pertenece a los grandes y cada obra suya lo
certifica. Ésta también. Yo le sigo la estela desde antes de Cristo y cada vez encuentro
en su música más identificación, más afinidades, más zonas de intersección, más
señas de identidad. Hace
tiempo escribí que Battiato nunca me deja frío. Siempre me lo paso cojonudamente con
él. Ría o llore, necesito sus canciones, necesito esos mundos lejanísimos que retrata
en sus canciones para no asfixiarme en el que me toca vivir.
Cinco años y cuatro discos después sigo sintiendo
exactamente lo mismo.
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