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EL PAÍS
CATALUÑA Lunes, 8 de julio de 2002
CANCIÓN
E x p e c t a c i ó n f r u s t r a d a
M. J.
Hacía mucho tiempo que Franco Battiato no pisaba un
escenario catalán, y se había creado una cierta expectativa por ver lo
que el italiano estaba cocinando recientemente. Además, sus últimos
discos apenas han circulado por este país y, por supuesto, no han
tenido la mínima repercusión. Ya se sabe que en cosas de música Italia
está muy lejos de Barcelona y poco nos enteramos por aquí de lo mucho que
sucede en esa otra orilla aparentemente tan cercana del Mediterráneo.
Esa expectación teñida tanto de nostalgia como de curiosidad hizo que
la entrada en el Poble Espanyol fuese realmente importante, por encima
incluso de lo que podría esperarse.
Éxito de público que no se vio correspondido desde el
escenario con el concierto que podía esperarse. Ya de entrada, la
sonorización fue bastante deficiente y prácticamente no podían
entenderse las letras, punto importante tratándose de este cantautor de
poesía intensa. Franco Battiato se mostró también frío y distante, ni
siquiera sus temas más característicos surgieron con el calor
necesario. El Poble Espanyol no es un lugar que propicie la intimidad y
Battiato necesita esa intimidad para comunicar. ¿Por qué, por ejemplo,
Caetano Veloso pudo disfrutar (en realidad, sus seguidores lo
disfrutaron) del Auditori y Franco Battiato tuvo que conformarse con la
plaza mayor de nuestro engendro turístico?
Battiato se rodeó sobre el escenario de una nutrida banda,
incluidos un cuarteto de cuerda y un par de coristas, y planteó el
concierto de una forma
demasiado plana, como si se encontrara ante un público ya ganado de
antemano. Canciones conocidas se fueron alternando con los nuevos temas
de sus últimos discos, prácticamente desconocidos, y alguna que otra versión recreada de
forma totalmente sorpresiva. Así, uno de los momentos musicalmente más atractivos
de a velada llegó con la revisión a tiempo sumamente lento del Ruby Tuesday, de Mick
Jagger y Keith Richards. Un concierto para olvidar y seguir esperando
un regreso en condiciones de Franco Battiato.
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