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MAURILIO DE MIGUEL
Intérpretes: Franco Battiato (voz), Manlio Sgalambro (voz), Chicco Gussoni
(guitarra), Paolo Costa (bajo), Michele Fedrigotti (piano), Lele Melotti (batería), entre otros. /
Escenario: Teatro Albéniz (Madrid). / Fecha: 26 de octubre. (****)
MADRID. Pocas son las ocasiones que uno tiene de oír en Madrid al
más inquieto de los compositores transalpinos contemporáneos. Y, cada vez que lo hace, se acaba
felicitando de su suerte... No hay tipo que sepa combinar mejor el sermón inteligente con los ritmos
pop, los pentagramas y arreglos de la música culta con la caída melódica de la música popular.
Vino Battiato so pretexto de los temas cuasi litúrgicos que
contiene su último lanzamiento, Hierro forjado. Trajo un plantel mixto de músicos, con guitarrista
eléctrico y teclas de piano y órgano, pero también con cuarteto de cuerda y coro. Así que pocos
repararon en que sus aspavientos de seminarista, cara al patio de butacas, obedecían a los
movimientos de batuta necesarios para dirigir de espaldas una orquesta...
Battiato empuñó su batuta y dejó en el aire toda una lección de pop
sinfónico, ajeno tanto a excesos guitarreros como a delirios wagnerianos.
La suya fue una audiencia dispuesta a recordar la literatura viajera y
social de su Perspectiva Nevsky, la conciencia urbanita de Bandiera bianca, el compás básico de
todos los folclores con Voglio vederti danzare, etcétera.
Y no puede pasarse por alto que su recital tuvo un bis de verdad, fuera
de programa... Lo prueba que la bailarina que Battiato se trajo salió en ese momento ya vestida de
calle. |