BATTIATO: NI CON
LOS AMERICANOS NI CON LOS TERRORISTAS.
Texto: por Marzio Breda
Publicado
en IL CORRIERE DELLA SERA
"Veo
una equívoca carrera de la desinformación, entre los talibanes y los Estados Unidos con
la eficiencia de sus oficinas de prensa"
Battiato: ni con los americanos ni con los terroristas. Cuando oye evocar una llamada a
las armas planetaria como reacción al ataque de Nueva York, elige la posición más
polémica, al límite de la temeridad: "Ni con los americanos ni con los
terroristas". Cuando lee que estamos en un conflicto de civilizaciones, en una lucha
entre el Bien y el Mal, teme que esto sea el pretexto para levantar "barricadas de
intolerancia y comenzar una nueva cruzada, porque se sobreentiende que el Mal es todo el
universo musulmán". Cuando escucha ciertos análisis sobre la identidad cultural de
los kamikazes de Bin Laden "llenos de equívocos interesados", se vuelve
tajante: para él son sólo unos "infiltrados en el Islam, lejanísimos de cuanto
dice Alá" y se podía prever una parecida "respuesta al poder imperial de los
Estados Unidos y a su colonialismo patán", como se justifican. Franco Battiato
alterna ansia e indignación, en esta vigilia de guerra. Se considera en juego
personalmente, y el juego no le gusta. Es uno que está "en dos partes y entre dos
mundos" y trabaja para que se entiendan: no por nada su búsqueda alcanza a la Biblia
como al Corán y lo ha llevado a una espiritualidad sincretista por la que lo definen un
"sufí reencarnado". Ha atravesado el pop y Stockhausen, Wagner y los ritmos
circulares de los derviches, habiendo tenido conciertos ante el Papa y en la Bagdad de
Saddam Hussein. George Gurdjieff, el maestro ruso en el que se inspira, incitaba a
"tomar la comprensión de Oriente y la ciencia de Occidente, para buscar". El
quiere seguir haciéndolo. A despecho de quien, especialmente en la derecha, se
sorprenderá de sus ideas de hoy.
- Battiato, el shock de la tragedia
americana hace difícil razonar en clave laica sobre el futuro: prevalecen sentimientos
preculturales, el miedo, la venganza.
- "Estamos intoxicados por
miles de informaciones, en su mayoría falsas, que tienen emocionalidades elementales. Yo
intento no dejarme llevar ni por la derecha ni por la izquierda, pero veo precísamente
una equívoca carrera de la desinformación. Lo hacen los talibanes, expresando la
ferocidad de quien no puede haber leído el Corán. Y lo hacen los Estados Unidos, con la
eficiencia de sus portavoces de prensa, para los que se ha pasado la tesis de un ataque a
Occidente. No, esto es un ataque a América. Que debía esperárselo. Como de ahora en
adelante cada árabe debe esperarse ser considerado un enemigo".
- Circunscribir aquel
episodio a un "ataque a los Estados Unidos" equivale a decir que esos muertos no
nos conciernen.
- "Todos los
muertos nos conciernen, siempre que no se use el criterio de los dos pesos y dos medidas.
Recuerdo la Navidad de hace algunos años, con la televisión que transmitía un saludo de
Hillary Clinton rodeada de niños felices y llenos de regalos: aquella misma mañana la
Casa Blanca había ordenado un bombardeo sobre Bagdad, en el cual habían resultado
muertos muchos niños por los que no se preocupaba nadie. Quisiera que las víctimas
inocentes de los atentados de Nueva York valiesen tanto como las inocentes víctimas
iraquíes de un embargo ya insensato. De hecho, ¿cómo se puede combatir a un dictador
reduciendo a la hambruna a un pueblo?".
- Es un
discurso que nos llevaría muy lejos: quedémonos en las Torres Gemelas y en la estrategia
de Bush para construír una gran alianza contra los terroristas.
- "No acepto que se me
diga: o estáis con nosotros o con los terroristas. Estaría obligado a responder que no
estoy ni con los unos ni con los otros, en esta situación de dominio imperial en la que
Italia es periferia del imperio. ¿Por qué nadie ataca a los lapones y sí está por
contra América en el punto de mira? ¿Quién ha hecho crecer para su provecho las
inmensas bolsas de miseria y odio étnico, o pseudoreligioso, que han explotado el 11 de
septiembre?
- Para
algunos esto es "catastrofismo antioccidental", grave en cuanto que de hecho
absuelve a los fundamentalistas.
- "No soy indulgente.
Creo que los talibanes son unos abusivos en el Islam, gente parada en un estado casi sin
conciencia. Y en la mirada húmeda y sutil de Bin Laden reconozco las señales del Mal que
he visto en ciertos mullah mediorientales: algo muy engañoso y peligroso. Si se han dado
cuenta tantos líderes árabes, que estan del lado de América justo porque saben el
peligro de entrar en una zona oscura y sin vías de salida"
- Usted
teoriza que la contaminación entre culturas es un valor. Pero a partir de mañana puede
suceder que, dado el clima, también el Islam rechace dejarse "contaminar" por
nosotros, modernizarse. Y en ese caso sería imposible otro concierto suyo en Bagdad.
- "El Islam nos es
indispensable, es la infancia y la adolescencia de nuestra civilización. Basta pensar en
la música, en la astronomía, en la filosofía, en la matemática. Los grandes místicos
sufíes eran como Francisco de Asís: extremos en el abandono de las cosas materiales y de
una tolerancia infinita. Entre los musulmanes la confusión ha nacido en edad bastante
reciente, entre gente envenenada por un odio medieval y que demuestra no conocer los
textos coránicos. Son ellos los enemigos, son ellos los que se cierran, y gracias a Dios
son pocos. Por lo que sí, volveré a Bagdad".